SIGUIENDO LOS PASOS DE LA PROVIDENCIA Escuela católica "San Kisito" Lipoua
La escuela primaria católica de San Kizito es una de las tres escuelas fundadas y gestionadas por las Religiosas Franciscanas Misioneras del Sagrado Corazón en la República del Congo. Las hermanas llegaron al Congo en 1995 a la región de Sanga, en la localidad de Sembe. La escuela "San Kisito" es la única escuela primaria en esta localidad que ha abierto sus puertas a los niños de la foresta, los pigmeos; los cuales no tenían ninguna oportunidad de educación formal. Los Bantous, que se sienten superiores a los pigmeos, no podían sentarse en los mismos bancos para aprender junto con los niños de la foresta.
Una de las obras de evangelización del Instituto de las Religiosas Franciscanas Misioneras del Sagrado Corazón es precisamente la misión de la educación, tan querida y preferida por nuestra fundadora Laura Leroux, la cual quería que se prestara este servicio con particular predilección a los más pobres y abandonados de la sociedad. Las hermanas, considerando la importancia de la educación y fieles a su carisma y misión apostólica, fundaron las escuelas primarias, entre ellas, "San Kisito" para acoger y dar una oportunidad de educación integral a los niños de la foresta. El acceso a la educación se ofrece no solo a los pigmeos, sino también a los bantous. Ambos aprenden y comparten juntos el conocimiento y la dignidad de ser hijos de Dios.
Son muchos desafíos a afrontar en esta misión:
- la ardua sensibilización que hay que hacer a la población en general sobre la importancia de la educación de los niños: para los pigmeos la educación no es importante y el 60% de los bantous desconfían de enviar a sus hijos a la escuela.
- El único medio de supervivencia es la agricultura y los niños deben estar disponibles en casa para ir con sus padres al campo a trabajar. Todas las justificaciones son buenas para no enviar a los niños a la escuela.
- Los pigmeos viven en extrema pobreza y para tenerlos en la escuela hay que atender a sus necesidades y también a todo lo necesario para la escuela.
Los pigmeos son nómadas, no cultivan, comen lo que la naturaleza les ofrece, por eso prefieren vivir en el bosque, allí pueden cazar, recoger los frutos y satisfacer sus necesidades sin depender de nadie, se mueven de un lugar a otro según su necesidad.
Cuando consideran oportuno vuelven al pueblo, sin embargo, siempre se establecen un poco lejos del centro. Esto hace que la escolarización para ellos sea estacional porque se mueven de acuerdo con las estaciones de cosechas particulares en el bosque.
A pesar de estos desafíos, continuamos nuestro trabajo de sensibilización y educación, tratando de evitar discriminaciones, aunque, con todos los esfuerzos y la buena voluntad, nunca será posible satisfacer a todos. Tuvimos niños pigmeos que pasaron de la escuela primaria a la escuela secundaria y grande fue nuestra alegría al conocer los resultados positivos de los exámenes ya que los cinco primeros alumnos en la clasificación, ¡todos eran pigmeos! A pesar de su pobreza, algunos padres de los niños pigmeos vienen donde nosotras para ofrecer sus contribuciones para la educación de sus hijos.
Damos gracias a Dios, autor de todo bien, porque nos ha elegido para servir en esta misión y, por su sola gracia, nos guía en nuestras actividades diarias siguiendo las huellas de la providencia, para la gloria de su santo nombre y para nuestra santificación.
Hna. Blessing Lukong

