"Misioneras para secundar el fin de nuestro instituto" (Ven. P, Gregorio OFM)
En medio de las múltiples dificultades se abre una ventana de luz con la posibilidad de realizar el gran sueño de las misiones. Después de cinco años de angustias, el nuevo instituto puede quizás realizar el designio de servir a los hermanos más desheredados, los pobres. En el otoño de 1865 en "S. María de los Ángeles" llega la oportunidad de compartir con los hermanos franciscanos el ministerio apostólico que ya ejercen en los Estados Unidos de América. El padre Gregorio ve en la invitación un gesto de benevolencia por parte de Dios, como una señal de complacencia por el constante celo misionero. Del monasterio de S. María de los Ángeles, el padre Gregorio, ve partir a las primeras tres hermanas terciarias para Nueva York, al servicio de los emigrantes europeos. Este momento es inmortalizado también por un fotógrafo. Su retrato sigue siendo un documento perenne de su heroísmo. El padre Gregorio también con un fin vocacional, anuncia la noticia de su partida para la misión. Sabiendo además que la fundadora se encuentra en Turín, organiza con sublime delicadeza su paso también por esta ciudad, para hacerle partícipe también a ella de su alegría. A pesar de este importante momento el padre Gregorio debe volver a luchar también por el derecho de las religiosas a la subsistencia, puesta a prueba de nuevo con la amenaza de desahucio. El monasterio es propiedad de la Duquesa, pero consigue que las monjas puedan quedarse un poco más. Mientras tanto, debe evitar las amenazas de supresión que el Gobierno italiano hace aplicar en el Friul después de haber sido liberado de Austria. Por eso debe volver a hacerse mendigo y pedir comprensión y ayuda. Se hace incluso vendedor ambulante para buscar compradores generosos y benévolos de los espléndidos trabajos confeccionados por sus hermanas... (Cfr. M. Antonietta Pozzebon - " Il Servo di Dio Padre Gregorio Fioravanti, ofm “, Editrice VELAR, 2012)

