La alegría de ser testimonio de Jesús y de servirlo
¡Qué hermoso volver a visitar a la familia en Albania, encontrar gente conocida y disfrutar del lugar donde nací y crecí! Esta oportunidad, junto a las Hermanas de Dushaj, me permitió organizar un encuentro con los jóvenes de Raja y de Fierza, al cual participaron algunos adultos, ciertamente atraído por mi presencia, de hecho era la primera vez que volvía a mi tierra de Religiosa.
Junto con Sor Vangie pensamos que sería hermoso contar la experiencia que estoy viviendo como consagrada y cómo el Señor me ha llamado. El primer encuentro lo tuvimos en Fierza, donde fue interesante porque conté cómo Jesús se sirvió de las Hermanas para llamarme y hacerme entender que él tenía también para mi vida un proyecto de amor: Desde niña me conmovía mucho cuando veía con que alegría las religiosas testimoniaban al servían a Cristo entregándose a la gente. Este versículo bíblico me ha ayudado a comprender y sentir la llamada que Dios me hacía: " Quien haya dejado casa, padre, madre por mi causa recibirá cien veces más y la vida eterna". Dentro de mí sentía claramente que Jesús me llamaba a entregarme a Él. (Cfr. Mt 19,29)
A todas las jóvenes que he encontrado les he expresado la alegría que siento de ser consagrada a Jesús. En las pequeñas cosas cotidianas, hechas por su amor: la oración, la ayuda a quien tiene necesidad, la vida en la fraternidad, vivo mi donación testimoniando el Amor de Dios a todos.
Me han hecho muchas preguntas, entre ellas las más frecuentes:
¿Cómo se oye la voz de Dios? ¿Cómo reaccionó tu familia cuando dijiste que querías ser religiosa?
¡Las señoras presentes al encuentro me dijeron que estaban contentas por mí y que “Dios te bendiga"! Respondí a las preguntas simplemente que Jesús llama a cada uno de modo diverso, que su voz se escucha en el silencio y dentro del propio corazón porque Jesús quiere nuestra verdadera felicidad y es hermoso descubrir y responder a su llamada. Cada uno de nosotros somos únicos e irrepetibles a los ojos de Dios, él nos ama así como somos y nos llama, sí, llama a cada uno y cada uno de nosotros tiene la responsabilidad de responderle.
En cambio, en Raja, que es el pueblo donde nací y crecí, tuvimos este encuentro después de la Santa Misa con los jóvenes y con todos los que participaron en la Santa Misa.
He contado brevemente y simplemente cómo estoy viviendo en la Familia Religiosa de las Franciscanas Misioneras del Sagrado Corazón a la cual pertenezco, mi formación y la misión que desempeño. Sor Vangie ha explicado que su trabajo es con los niños pequeños a los cuales cuidamos y educamos: nuestra misión es amarlos, ayudarles a crecer y a conocer a Jesús.
Las emociones eran muchas, pero aún más grande la alegría de poder decir cómo Jesús entró en mi vida y me llenó de su amor llamándome a servir y a estar con él. También ellos estaban contentos al verme feliz y todos me llenaban de bendiciones y repetían: "¡Jesús te bendiga!"
Me sentí bien y acogida por la gente del pueblo, aunque si esta elección de vida, para ellos, es una decisión valiente y un poco fuera de lo común. Una joven me preguntó: "¿Has pensado alguna vez en volver al pueblo y no querer continuar?
He aquí mi respuesta: "Sí", he temido no lograrlo a causa de las dificultades que he encontrado, pero he puesto mi confianza en Jesús y él me ha dado la gracia y la fuerza de superar y continuar porque sentí dentro de mí su amor que me llenaba de fuerza y ánimo.
También en Raja tuvimos un momento de fiesta y quedé muy contenta de haber participado con mi gente y los jóvenes.
Doy gracias a Dios por la presencia de Sor Vangie que me ha acompañado y ha hecho posible que estos encuentros se puedan realizar.
Sor Rina Pepkolaj de Jesús Crucificado

