Generosa entrega de padre, hasta el final (Ven. P. Gregorio OFM)
En 1877 el padre Gregorio, después de haber terminado su cargo de responsabilidad sobre los frailes, puede volver a ocuparse del Instituto de Gemona. Vuelve a dedicarse a las religiosas, las sostiene en la vocación y en el compromiso misionero. Por desgracia, siempre está el problema económico que le preocupa. Para evitar devolverlas a la familia, consulta al Ministro General, aplica sencillas pero eficaces estrategias: les cede el personal de pensión gubernamental u otros honorarios y apela a la generosidad de gente amiga. Con las armas de la fe y con lucido razonamiento se esfuerza por procurarle las medicinas a las monjas enfermas. La providencia viene a él como el doctor Gaetano Ambrosioni, ex médico personal de la duquesa, que hasta el final será su amigo fiel y benefactor pródigo. El padre Gregorio se compromete también a estudiar la posibilidad de otras fundaciones en el extranjero, en territorios tanto occidentales como orientales, a causa de la inseguridad económica también las Constituciones siguen sin aprobación. Pero el padre Gregorio no se da por vencido. Entre otras cosas, se ocupa también de la redacción de un importante documento: las Memorias históricas del Instituto. Se trata de una obra de valor incalculable, tanto como testimonio de su heroica donación a la causa del Señor, como como como monumento histórico para el conocimiento del Instituto que fundó. Por desgracia, aunque todavía no tiene sesenta años, la salud le da algunos problemas, pero no se preocupa mucho por el retraso de los cuidados necesarios. Las hermanas, sin embargo, cuando lo encuentran en los claustros del monasterio con paso incierto, notan con temor esta disminución lenta y se preocupan por su "amado padre". (Cfr. M. Antonietta Pozzebon - "El Siervo de Dios Padre Gregorio Fioravanti, ofm", Editrice VELAR, 2012)

