"Dios prueba, pero nunca abandona: esto es suficiente para confortarnos" (Vie. P. Gregorio OFM)
Dadas las múltiples dificultades económicas, el padre Gregorio intenta encontrar las soluciones más adecuadas para asegurar un poco de alimento a la comunidad. Exhorta a las religiosas a vivificar sus dotes y artes femeninas, contribuyendo así al mantenimiento común. Interviene también para mitigar las prácticas penitenciales a las que se someten las jóvenes, intenta reducir también las horas de oración nocturna. Frente al debilitamiento físico de muchas jóvenes religiosas, marcadas por el hambre y las penurias, afectadas por graves y extrañas enfermedades debidas
Al ambiente insano, a las paredes húmedas, el padre Gregorio se pregunta cómo es concebible una sólida fundación misionera. El drama por los frecuentes fallecimientos hace nacer en él la tentación de disolver la comunidad o de devolver a la familia al menos a las novicias. Para el padre Gregorio esta es otra hora oscura. Es necesario entonces rezar y reflexionar, reflexionar y rezar. Sus hijas afligidas desean quedarse y morir en lugar de dejar la casa del Señor, el pequeño paraíso de "Santa María de los Ángeles". Le piden que permanezca junto a ellas, que siga siendo su "padre". La fundación recae, pues, toda sobre sus hombros. Le corresponde a él ayudar a las jóvenes a conocer, a apreciar, a vivir su vocación. Por eso las entrena en el sacrificio gozoso, en espíritu y estilo de minoridad, en verdadera comunión fraterna. Una atención particular el Padre Gregorio la reserva para las hermanas enfermas alojadas en la enfermería del convento. Así las jóvenes, familiarizándose con su " Muy Reverendo ", como llaman el padre fundador, aprenden gradualmente a asimilar el mensaje de vida transmitido (Cfr. M. Antonietta Pozzebon - " Il Servo di Dio Padre Gregorio Fioravanti, ofm “, Editrice VELAR, 2012)

