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Celebración del bicentenario del nacimiento del P. Gregorio en Nkoabang (Camerún): ¡Acción de gracias, Renovación y Esperanza!

Celebración del bicentenario del nacimiento del P. Gregorio en Nkoabang (Camerún): ¡Acción de gracias, Renovación y Esperanza!

Celebrar el nacimiento significa, de alguna manera, participar en la obra de la creación. Es también acoger las maravillas del amor inefable de Dios y su manifestación en la historia.

En comunión con toda nuestra Familia religiosa, hemos celebrado con alegría el bicentenario del nacimiento de nuestro venerable padre Gregorio. La pista propuesta por el Consejo General fue nuestra guía. De hecho, hemos dado una impronta particular a la celebración a nivel de la Vice Provincia "Santos Mártires de Uganda".

Hemos hecho el Triduo de oración leyendo y meditando: "el nacimiento, el nombre, el bautismo y la consagración a la Madre divina del recién nacido de los Fioravanti. Surge en esta familia y en la iglesia parroquial una alegría increíble porque este niño es portador de una estrella cuya luz refleja las cuatro estrellas protectoras. ¡Los padres presentando a su hijo al Señor, pidieron a Dios la gracia de un futuro próspero!  "Vico comprendió, sin darse cuenta, que él era verdaderamente el rey de esta casa" según el libro Franciscano heroico.

El domingo 24 de abril, celebrando con la Iglesia Universal la fiesta de la Divina Misericordia, hemos asociado la intención del nacimiento de nuestro Venerable P. Gregorio. ¿Qué feliz coincidencia, no es éste un signo de la divina Providencia? Por la tarde, a las 17.00 en punto, hora local, hemos seguido en directo la solemne Celebración Eucarística de Grotte di Castro, presidida por el Ministro general de los Frailes Menores, P. Massimo FUSARELLI, ofm.

¡El amor del Señor no se agota, su gracia se renueva cada mañana, dice el salmista!

Con él, nosotras podemos cantar en coro, para que el eco resuene desde los cuatro rincones de la tierra; el Señor ha hecho maravillas por nosotros, ¡Santo es Su Nombre!.

¡En memoria del don precioso de la vida del Venerable P. Gregorio, nuestro Fundador sube el himno de alegría y de reconocimiento a nuestro Dios, ¡Aleluya!