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Risonanze di una bella esperienza...

Risonanze di una bella esperienza...

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Agradezco a Dios por la gracia de haber vivido la jornada de formación con motivo de los 25 años de vida consagrada.

Mi gratitud especial a Sor Marta Camerotto y a su consejo, quienes nos iluminaron con una profunda reflexión en torno a la Regla de San Francisco, fuente de espiritualidad y vida fraterna.

Fue un verdadero regalo experimentar la riqueza de la internacionalidad congregacional, compartiendo con hermanas de distintos países que, con su testimonio, expresan la universalidad del carisma de las Religiosas Franciscanas Misioneras del Sagrado Corazón.

El compartir sencillo y fraterno, desde el lenguaje del amor y del ser FMSC, nos permitió reconocernos como hermanas unidas por la misma vocación.

Agradezco la acogida fraterna de la Casa General y la entrega generosa de las hermanas de la Casa Madre, que hicieron posible sentirme parte viva de esta gran familia misionera al servicio del Evangelio.

Sor Mercedes Samaniego

 


 

2Empezare mi testimonio dando gracias a Dios que me llamo a seguirlo de cerca, a mis superioras de congregación que me dieron la oportunidad de vivir esta experiencia. Hago mío las palabras del Salmo 26 “He pedido una cosa al Señor y es lo que quiero: Habitar en la casa del Señor todos los días de mi vida etc.…. Al celebrar mis 25 años de vida religiosa, tuve la gracia de vivir un tiempo de renovación interior y comunitaria que marcó profundamente mi corazón.

Uno de los momentos más significativos fue la reflexión sobre nuestra Regla de Vida, que me permitió volver a la fuente, redescubrir el sentido de mi consagración y confirmar que, a lo largo de los años, este camino ha sido siempre sostenido por el amor de Dios para conmigo y su fidelidad. Volver a leer, reflexionar y orar nuestra Regla fue como reavivar el fuego del primer llamado, pero con la experiencia y madurez que los años me van regalando.

Otro aspecto muy valioso fue el compartir con mis hermanas de Congregación. Escuchar sus palabras, sus testimonios y sus propias vivencias me hizo sentir la fuerza de la fraternidad, la belleza de sabernos peregrinas juntas y la alegría de reconocernos en vivencia del mismo carisma. Cada gesto de cercanía y cada momento de oración comunitaria me recordaron que no camino sola, sino en compañía de quienes comparten la misma misión y esperanza.

De manera especial, fue un regalo reencontrarme con hermanas que han sido significativas en mi historia vocacional. Sus rostros y palabras despertaron en mí la gratitud por todas las personas que, con su solicitud, vida y ejemplo, han contribuido a fortalecer mi respuesta al Señor. Ellas han sido y son parte de mi historia, sosteniéndome en los momentos de dificultad, animándome y acompañándome en los tiempos de alegría y misión.

Llegar a la casa madre fue un volver a la fuente para revivir la historia de la fundación de nuestra congregación, para agradecer a nuestras hermanas que dieron su vida por nosotras, para dejarme edificar por su ejemplo de fidelidad, de perseverancia, de sacrificio y de amor a la Congregación.

No me gustaría olvidad las palabras del padre en la misa de renovamento el día 17 de Agosto 2025:

  • Seguir a Cristo evitando el pecado
  • La devoción al Sagrado Corazón de Jesus

En definitiva, esta experiencia fue un tiempo de gracia, de memoria agradecida y de reavivamiento de mi amor para seguir diciendo “sí” al Señor. Hoy, después de 25 años, renuevo mi compromiso con la confianza de que Dios, que comenzó en mí esta obra, seguirá acompañando mis pasos para llevarla a plenitud.

En Alabanza de Cristo
Sor Crescence Mbezele